Y al final se dio. Nadie pudo hacerle frente durante todo el torneo. Ni Racing, con sus pocos goles en contra; ni Tigre, que juega bien pero su objetivo es escapar de la zona de descenso; ni Vélez, que repuntó en el final. Boca salió campeón dos fechas antes gracias a su capacidad defensiva y el aprovechamiento de no tantas chances de gol. Julio César Falcioni, el técnico, logró darle su estilo al equipo. Marca constante y presión agobiante. Eso fue Boca, que no brilló pero tampoco dejó brillar. Una muestra clara son sus 22 tantos a favor y sólo cuatro en contra, además de los 27 partidos invictos que lleva.
Una de las claves del logro fue la incorporación de Rolando Schiavi, quien no sólo ordenó la defensa y tranquilizó a sus compañeros, sin que era él quien cortaba los ataques rivales y despejaba gran parte de los centros que caían a su área. Otra clave es la adaptación de los jugadores suplentes cuando les tocaba entrar. Jugaban tan bien como el futbolista titular que debía dejar su puesto por alguna suspensión o lesión (que fueron varias).
Una de las claves del logro fue la incorporación de Rolando Schiavi, quien no sólo ordenó la defensa y tranquilizó a sus compañeros, sin que era él quien cortaba los ataques rivales y despejaba gran parte de los centros que caían a su área. Otra clave es la adaptación de los jugadores suplentes cuando les tocaba entrar. Jugaban tan bien como el futbolista titular que debía dejar su puesto por alguna suspensión o lesión (que fueron varias).
Cada futbolista aportó lo suyo para darle la estrella número 51 a Boca. En el arco, Agustín Orión atajó las pocas pelotas que le llegaban, por eso mantuvo el arco en cero en 13 partidos. Facundo Roncaglia rindió en una posición que no es la suya. Defendió como sabe hacerlo y hasta se animó a subir al ataque. Juan Manuel Insaurralde levantó mucho su nivel comparado con el torneo anterior. Las interminables proyecciones de Clemente Rodríguez siempre abrieron defensas. Diego Rivero mostró toda su entrega atacando, presionando y ayudando a Leandro Somoza en la marca, que a causa de esto, se sintió más liberado para manejar la pelota. Walter Erviti no fue el de Banfield, en Boca fue más solidario, llenó siempre los huecos que dejaba Clemente pero no se olvidó de jugar. Cuando jugó, Juan Romás Riquelme siempre lo hizo bien. Distribuir, manejar los tiempos, habilitar a sus compañeros, eso es lo de él. Y los delanteros, llámese Lucas Viatri, Darío Cvitanich, Pablo Mouche o Nicolás Blandi, aportaron algo de lo que pueden dar.
Todo esto tiene un sabor distinto porque River está en la segunda división. Esta es otra razón para la cargada y otro dato que quedará en la historia.
Todo esto tiene un sabor distinto porque River está en la segunda división. Esta es otra razón para la cargada y otro dato que quedará en la historia.


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