Por Anabel Capizzi Follow @AniCapizzi
Cada fin de semana, los cantos y gestos discriminatorios, xenófobos y racistas se hacen presentes en los estadios. La Asociación de Fútbol Argentino establece en su reglamento las sanciones que deberían aplicarse, pero lamentablemente estos hechos de violencia son interpretados como elementos del folclore del fútbol, y la mayoría de las veces sólo quedan registradas las denuncias sin futuras resoluciones.Claudio Morgado, ex presidente del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), manifestó que lo masivo de un espectáculo y el anonimato hacen que afloren las acciones xenófobas y antisemitas.
Según un estudio realizado durante el primer semestre de 2012 por el INADI a través de su Observatorio de la Discriminación en el Fútbol, uno de cada seis cánticos entonados por una hinchada tiene algún contenido discriminatorio, ya sea por la etnia, la nacionalidad, la religión o la condición social. Estos resultados pueden llegar a considerarse positivos, teniendo en cuenta que en 2009 los datos estadísticos fueron uno de cada tres.
El Artículo 88 del reglamento de Transgresiones y Penas de la AFA establece que “se impondrán sanciones al club cuyos socios, parcialidad o público partidario ubicado en los sectores asignados a dicha institución, antes, durante o después del partido, exhiban pancartas o símbolos discriminatorios, amenazantes, obscenos, injuriosos u ofensivos a la moral y buenas costumbres, o entonen a coro estribillos o canciones con igual contenido, siempre que estos últimos sean de tal magnitud que resulten nítidamente audibles en un amplio ámbito del estadio”. Estos hechos deberán ser sancionados por el árbitro, máxima autoridad dentro del campo de juego, quien en el caso de que sea necesario podrá hasta suspender el partido.
En el Torneo Clausura 2012, los partidos Argentinos – Racing y Racing – Boca fueron detenidos por Federico Beligoy y Pablo Lunati, respectivamente, por canciones discriminatorias de las hinchadas. Este problema no es propio de alguna categoría en particular, sino que las incluye a todas. En uno de la Primera B Nacional, Chacarita – Atlanta, el público local no sólo entonó cánticos racistas hacia los judíos, sino que también protagonizó, una vez finalizado el encuentro, graves hechos de violencia contra los visitantes y la policía. Frente a esto, el Tribunal de Disciplina de la AFA resolvió quitarle los puntos al club de San Martín.
La discriminación no queda en las tribunas, los hinchas son sólo uno de los protagonistas. Jugadores, entrenadores, árbitros, directivos de los clubes y hasta periodistas también son partícipes de esta realidad.otable
Waldir Pereira, “Didí”, un ex jugador brasileño, que había sido contratado como director técnico de River fue víctima del primer antecedente de discriminación en el fútbol argentino. El periodista Pepe Peña asoció lo que el consideró como su falta de capacidad para cumplir el rol que se le había asignado con el color de su piel, asegurando que los negros están por debajo de los blancos y por lo tanto no pueden dirigirlos. Sus palabras textuales fueron: “A River le pasa esto porque quiso contradecir la historia. ¿Cuándo se ha visto que los negros dirijan a los blancos?”.
En un programa de televisión Julio Grondona, presidente de la AFA, dijo que "los judíos no llegan a ser árbitros de Primera División en el fútbol porque el mundo del fútbol es algo difícil”. Y agregó: “a los judíos no les gustan las cosas difíciles". Luego pidió disculpas, y estas fueron aceptadas por representantes de la comunidad judía.
Los árbitros, quienes deben hacer respetar las reglas en la cancha, no son todos dignos ejemplos. Saúl Laverni fue acusado por Raúl Ulloa, quien hasta ese entonces (19 de septiembre de 2008) era el presidente de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, de decirle a los jugadores de su club: “dejen de molestar, bolivianos”. Ulloa aseguró haber sido discriminado, y después se tuvo que disculpar ante los ciudadanos bolivianos por sus dichos. Mientras que Laverni sostuvo que no incurrió en ninguna conducta de ese estilo.
Con lo que respecta a casos de discriminación entre jugadores, hay varios, pero uno de los más relevantes de los últimos años fue el protagonizado por Leandro Desábato. El futbolista, por entonces de Quilmes Atlético Club, fue detenido en Brasil, luego de perder 3 a 1 con San Pablo por la Copa Libertadores de América 2005, al ser denunciado por el delantero Paulo Grafite, quien afirmaba haber recibido un insulto racista de su parte. El racismo en Brasil es una causa de detención, por lo que Desábato estuvo preso casi dos días, y Quilmes debió pagar una fianza para que pudiera regresar a la Argentina. El defensor negó haber calificado al brasilero de “negro de mier…”, “hijo de put…” o de “macaquito”, y aseguró que sólo le había dicho “cag…”.
Los hechos discriminatorios se dan en todas partes del mundo, y hasta en las ligas más importantes (particularmente en Italia). Argentina está lejos de tomar algún tipo de resolución frente a la discriminación, el racismo y la xenofobia. La solución no parece estar en sanciones más duras, sino en aplicar y hacer cumplir las leyes que están vigentes. Los organismos encargados deberían reforzar los controles de seguridad, ya que siendo más rigurosos se podría evitar en gran parte los incidentes en los estadios y en sus cercanías.
En una sociedad totalmente convulsionada, el fútbol, un deporte tan popular, que mueve multitudes, podría ser usado como una herramienta importante para la lucha contra la discriminación, si se basara en los valores que una práctica deportiva conlleva en su verdadera esencia.
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