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    9 de noviembre de 2012

    Un equipo con gran historia, desafiliado

    INVESTIGACIÓN
    Por Javier Bon

    Sportivo Barracas no participa en los torneos de AFA de la temporada 2012/2013 por terminar último en la Primera “D”. Sin embargo, su historia contiene éxitos que cualquier otro club podría envidiar. Detalles de un equipo que intenta salir de un gran pozo oscuro.



    El sol de esa fresca tarde de mayo iluminaba las camisetas de los 22 hombres. Desde los tablones de la cancha de San Miguel, 100 almas querían ser testigos del milagro que los dejara disfrutar un año más de su amado equipo en el césped. Desde el principio, el testazo de Matías Rodríguez ponía el 1 a 0 que les daba el aire que necesitaban para no ahogarse en la profundidad del último puesto. La superioridad en el juego era notable y su arco nunca había corrido peligro. A los 82 minutos, Luis Perrotat, director técnico rival ordenó: “Cambio, juez. Entra el 17 y sale el 3”. Ese 17 estaba pintado en la espalda de Luciano Machado, quien, un minuto después de su ingreso, encontró la pelota picando dos metros fuera del área y, con una seca volea, sacudió la red ante la atenta mirada del arquero Javier Carbone. A unos suspiros del final, Cañuelas empataba el partido y sentenciaba a Sportivo Barracas a terminar último en el torneo. Las miradas perdidas, las manos sobre las rodillas y las cabezas agarradas daban a entender la desdicha que dominaba la escena. Los “Arrabaleros” caían en la desafiliación por quinta vez en su historia.


    Malas decisiones en momentos claves y dirigencias que se caracterizaron por su mal desempeño, hundieron un club que fue uno de los mejores en el principio del siglo pasado. Una marca de esta trascendencia es el surgimiento del gran delantero Carlos Peucelle. Con el nacimiento del profesionalismo en el fútbol argentino, River pagó $10.000 por él a Sportivo Buenos Aires en 1931, compra que le dio el mote de “Millonario”. Peucelle, que también brilló como técnico, había conocido la Primera División siete años antes de la mano de Sportivo Barracas.


    La fundación del “Arrabalero” se concretó el 30 de octubre de 1913 en el barrio porteño que lleva en su nombre. Su estadio (en Iriarte y Luzuriaga), inaugurado el 25 de mayo de 1920 y con una capacidad para 37.000 espectadores, fue el mejor de esa década hasta que se inauguró el Monumental. Allí se disputaron los Sudamericanos de 1921 y 1925, y el Argentina – Uruguay en el que nació en 1924 el “gol olímpico” luego de que Cesareo Onzari marcara directamente desde el tiro de esquina (el reglamento de la FIFA lo había empezado a permitir poco tiempo antes de esa anotación).

    Otro gran orgullo de Sportivo es la gira que realizó en Europa en 1929. Allí se midió ante grandes potencias mundiales como Barcelona, Roma y Juventus. Sólo un equipo había llegado a ese continente: Boca, cuatro años antes.
    En 1931, el presidente Carlos Anesi prefirió permanecer en la Asociación Amateur Argentina de Football y desistió de formar parte de la nueva Liga Argentina de Football, donde se competía profesionalmente. El intrascendente futuro del club nació en esta resolución firme que tomó el directivo.

    De todas formas, Sportivo Barracas tocó el cielo con las manos en 1932, cuando se proclamó campeón amateur tras triunfar en 21 partidos de 32 y convertir 74 goles. Sin embargo, su éxito no tuvo continuidad por no querer formar parte del profesionalismo. Así es que se desafilió en 1936, volvió en 1967 y deambuló por el fútbol de ascenso.

    Ante una gran crisis, el Grupo Económico Inversor S.A., encabezado por el periodista Enrique Sacco, estuvo a cargo del gerenciamiento de 2003. Entre sus principales medidas, llevó el fútbol 11 a Bolívar, impuso una camiseta naranja como titular en lugar de la histórica azul y blanca a rayas, y empezaron a llamarlo de manera distinta: Sportivo Barracas Bolívar. Esta última orden no tuvo éxito, y en 2010 recupera su nombre original; se va de esa ciudad bonaerense y comienza a actuar de local en el estadio de Acassuso.

    “Se operará la suspensión de afiliación en forma temporaria de un año, como máximo, al club que a la finalización del Campeonato de Primera “D” registre el menor promedio de puntos”, reglamenta la Asociación del Fútbol Argentino en el inciso e) del artículo 74 de su estatuto. La ley le cayó encima a Sportivo Barracas, que en la temporada 2011/2012 logró solamente 28 puntos de 102 en juego.

    En la actualidad, no tiene técnico y el plantel que disputó hasta mayo el torneo de la Primera D se disolvió, ya que algunos futbolistas pidieron su pase para formar parte de diferentes equipos y, los que no tuvieron ofertas, hoy poseen empleos lejos de las canchas. Es decir que, cuando la suspensión cese, el equipo no va a tener rodaje y los jugadores no se van a conocer. Por su parte, la sede, situada en Iriarte y Vieytes, casi pierde en mayo la mitad de su dimensión por una grave crisis institucional. Por eso se llamó a elecciones, proceso en el que triunfó el líder gremial Víctor Santa María con el 100% de los votos del 60% del padrón que se presentó. “Mi objetivo es lograr reivindicar el orgullo de casi 100 años de historia de esta institución", sostuvo el dirigente a menos de un año del centenario de los “Arrabaleros”.

    Sportivo estuvo tres años sin poder asociar gente de forma activa; de esta manera, menos gente podía votar y asistir a las reuniones. Luego, se modificó el estatuto y el socio se clasificó en activo y adherente, con una cuota de $80 y $15, respectivamente. “Al tener pocas actividades sociales y el fútbol en Bolívar, a la gente nunca le interesó la vida política del club”, manifiesta el hincha Christian Santillán Rafaniello, quien, junto a Emmanuel Da Luz, está desarrollando un documental sobre la historia de Sportivo.

    “Pido que vuelva a ser el Sportivo Barracas de toda la vida. A rayas azules y blanco, y con una localía cerca de Barracas. Respecto a la sede social, que se vuelva a abrir al público, fomentar el deporte que ya se perdió. Familiarizar al barrio otra vez, crear nuevas generaciones que se sumen al club para que crezcamos como en el pasado”, reclama Santillán Rafaniello.

    Aunque en la actualidad no disfrute de un buen momento, Sportivo Barracas marcó una época importante en el fútbol argentino. Hoy lucha incansablemente por salir de este profundo pozo en el que la luz parece pasarle bastante lejos.
    Se agradece a Christian Santillán Rafaniello por la valiosa información y por las fotos que brindó desinteresadamente.

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