Por Javier Bon Follow @javier_bon
Una victoria cómoda, la sexta consecutiva. La Selección argentina venció 3 a 1 a Alemania en un amistoso en Frankfurt. Los goles los marcaron Khedira en contra, Messi y Di María, mientras que Höwedes descontó en el final para el local.
Los primeros 20 minutos fueron de Alemania. Hacían circular la pelota y Argentina no lograba tenerla. Por el lado izquierdo, con Reus y las interesantes subidas de Schmelzer, generaron mucho peligro. Con poca ayuda de Di María en defensa, Zabaleta, que jugó un partido flojo, no los podía parar.
Luego de ese mal tramo, la Selección se despertó y dominó el partido. No generó tantas chances de gol, pero paró a casi la totalidad del equipo en campo rival. Cerca de la media hora, Sosa ingresó al área buscando un gran pase de Mascherano, el arquero Zieler llegó tarde, le cometió penal y fue expulsado. Messi, encargado de patearlo, dirigió la pelota débilmente al palo izquierdo del recién ingresado Ter Stegen, quien adivinó y contuvo el disparo.
Enojado por no convertir el gol, la estrella argentina se despertó y comenzó a desequilibrar a la defensa local. Por la derecha o por la izquierda no lo podían parar. El equipo europeo intentó con algún contraataque, pero no tuvo buenos resultados.
A los 46 minutos, Di María ejecutó un córner desde la izquierda y Khedira, en su afán por rechazar la pelota, erró y el disparo terminó su propio arco. Un gol en contra que abrió el camino al equipo de Alejandro Sabella.
Agüero entró por Sosa en la segunda parte. Se juntaban otra vez los tres delanteros. Y el tridente apareció. A los 7 minutos, toque de primera de Agüero tras un pelotazo, pase a la puerta de área por parte de Higuaín y remate de Messi al palo derecho del arquero. Golazo, para mostrar que ninguno de los atacantes puede faltar.
Desde ahí, fue todo de Argentina. Con el control total del juego, los delanteros y mediocampistas visitantes mantenían la pelota a 30 metros del arco de los alemanes, que se arrastraban en la cancha pidiendo el pitazo final.
Di María, a los 27, fue a trabar una pelota a 35 metros del arquero Ter Stegen. Sin embargo, el rival no llegó y el volante argentino disparó y metió un golazo. Diez minutos antes de que terminara el cotejo, Höwedes descontó de cabeza tras un gran ataque alemán por derecha.
Una gran victoria que muestra las virtudes y falencias del seleccionado. El gran ataque con las estrellas de siempre y, en contrapartida, la floja defensa que, cuando la apuran, no responde. Alejandro Sabella sabe quela última línea tiene que mejorar.

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