Por Javier Bon Follow @javier_bon
Alejandro Sabella, el técnico de la Selección argentina, plantea los partidos de acuerdo el rival. No tiene una formación fija que obligue a sus contrincantes a cambiar la estrategia. De local, recurre a Messi, Agüero e Higuaín y, de visitante y ante conjuntos poderosos, se resguarda más acumulando más gente en la defensa.
Sería bueno que apueste definitivamente por los tres delanteros, quienes tienen una calidad técnica impresionante y con la pelota en los pies no perdonan a sus rivales. Es verdad que se pierde poderío en las pelotas paradas, pero cada equipo que enfrenta a la Argentina tiembla cuando ve que estos astros están juntos en la cancha.
Sin dudas, el problema que tiene la Selección es de mitad de campo hacia atrás. Nunca encontró dos zagueros fijos que rindan. Pero como Sabella quiere remplazar la falta de calidad sumando jugadores defensivos, el temible tridente se desarma constantemente.
Es cierto que el entrenador plantea desde siempre los partidos pensando más en el rival que en sus propios futbolistas. En Estudiantes pasó por la línea de tres defensores a la de cuatro y hasta de cinco. El club de La Plata tenía grandes futbolistas en ataque, como Boselli y la “Gata” Fernánadez. Sin embargo, no contaba con el tremendo poderío que hoy sí tiene el seleccionado.
Messi en su mejor momento con la celeste y blanca, Agüero, que es el que más lo entiende, e Higuaín siempre goleador es la base de este conjunto. Esta vez se debe armar de adelante hacia atrás, ya que estos futbolistas demostraron que juntos son letales.

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